Aquí vamos poniendo nuestras lecturas poéticas.
Silbo del dale,
Miguel Hernádez
Leído por Virginia


El SILBO DEL DALE
Miguel Hernández

Dale al aspa, molino,
hasta nevar el trigo.

Dale a la piedra, agua,
hasta ponerla mansa.

Dale al molino, aire,
hasta lo inacabable.

Dale al aire, cabrero,
hasta que silbe tierno.

Dale al cabrero, monte,
hasta dejarle inmóvil.

Dale al monte, lucero,
hasta que se haga cielo.

Dale, Dios, a mi alma,
hasta perfeccionarla.

Dale que dale, dale,
molino, piedra y aire,

cabrero, monte, astro,
dale que dale largo.

Dale que dale, Dios,
¡ay!
Hasta la perfección.





Alturas, León Felipe
Leído por Ana

Yo no distingo ya
desde un piso cuarto
un cetro de oro
de un bordón de palo.

Y pienso que a mil metros,
desde el vuelo perdido de los pájaros,
debe de ser lo mismo
la toca de una bruja que el capuchón de un santo.

Y que allá de ese vuelo
más alto muchísimo más alto,
desde el sitio de Dios,
fuera del tiempo y del espacio,
el hombre no se verá ya
ni grande ni chico, ni bueno ni malo.
León Felipe







Paisaje, Federico García Lorca
Leído por Javi Bernal

PAISAJE
Federico García Lorca
La tarde equivocada
se vistió de frío.

Detrás de los cristales,
turbios, todos los niños,
ven convertirse en pájaros
un árbol amarillo.

La tarde está tendida
a lo largo del río.
Y un rubor de manzana
tiembla en los tejadillos.






Es sólo un bufón, León Felipe
Leído por Duarte


Cuando sopla el ciclón y amenaza la guerra
-observad esto ahora-
todos se van con el obispo
y no entra nadie a la casa del poeta.
Uno por uno dicen al pasar por su puerta:
ése es sólo un bufón,
bueno para las romerías y las fiestas.






Olores, Miguel Hernández
Leído por Álvaro





La noria, Antonio Machado
Leído por Laura

LA NORIA
La tarde caía
triste y polvorienta.
El agua cantaba
su copla plebeya
en los cangilones
de la noria lenta.
Soñaba la mula
¡pobre mula vieja!,
al compás de sombra
que en el agua suena.
La tarde caía
triste y polvorienta.
Yo no sé qué noble,
divino poeta,
unió a la amargura
de la eterna rueda
la dulce armonía
del agua que sueña,
y vendó tus ojos,
¡pobre mula vieja!...
Mas sé que fue un noble,
divino poeta,
corazón maduro
de sombra y de ciencia.





La paloma, Rafael Alberti
Leído por Alberto





Dondiego sin don, Rafael Alberti
Leído por Alejandro C.


Dondiego sin don, Rafael Alberti
Leída por Alejandro Correa
Dondiego sin don

Dondiego no tiene don.
Don, don.

Don dondiego
de nieve y de fuego.
Don, din, don,
que no tienes don.

Ábrete de noche,
ciérrate de día
cuida no te corte
quien te cortaría
pues no tienes don.

Don dondiego,
que al sol estás ciego.
Don, din, don,
que no tienes don.






En este campo, Miguel Hernández
Leído por Javi P.





En este campo estuvo el mar.
Alguna vez volverá.
Si alguna vez una gota roza este campo,
este campo siente el recuerdo del mar.
Alguna vez volverá.
Miguel Hernández


Quería ser caballo, Rafael Alberti
Leído por Juan






La amapola
, Juan Ramón Jiménez
Leído por Irene






Felipe eligió San Baudelio de Berlanga, de Gerardo Diego

-Que no. -Sí; madre, que sí.

Que yo los vi.

Cuatro elefantes

a la sombra de una palma;

los elefantes, gigantes.

-¿Y la palma? -Pequeñita.

-¿Y qué más?

¿Un quiosco de malaquita?

-Y una ermita.

-Una patraña

tu ermita y tus elefantes.

Ya sería una cabaña

con ovejas trashumantes.

-No. Más bien una mezquita

tan chiquita.

La palma

me llevó el alma.

-Fue sólo un sueño, hijo mío.

-Que no, que estaban allí,

yo los vi,

los elefantes.

Ya no están y estaban antes.

(Y se los llevó un judío

perfil de maravedí)







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